Fotografía en Costa Rica

011 Ricardo A. | 33 | InterGraphic DESIGNS. Estuve pensando en cómo ver mi vida en función de una cosecha. En lo primero que me pongo a pensar es que las cosas que a uno lo hacen feliz realmente no son cosas, lo que tiene un verdadero valor para mi, y que vendría a ser el fruto de mi cosecha, son los buenos momentos vividos y las relaciones, eso es lo que quiero cosechar.

Viendo la vida como una cosecha, los minutos de los que disponemos vendrían a ser las “semillas”, con la particularidad de que si no se usan, simplemente desaparecen y cada vez hay menos semillas. Además, estoy consciente que en algún momento, simplemente todas esas semillas desaparecen y el tiempo se acaba, el tiempo hay que aprovecharlo. Los dones o aptitudes son como la tierra, usted puede dedicar mucho tiempo a algo en lo que no tiene mucho talento y el resultado es diferente al que obtendría si lo pone en tierra más fértil.

Por otro lado, lo que surge de esas semillas y esa tierra son entonces sus proyectos, vendrían a ser los árboles. Si alguien analizara en qué estoy usando mis minutos en este momento, vería que estoy intentando cuidar tres árboles importantes: mi familia, el trabajo y algunos hobbies. Ahora bien, uno no muerde un árbol como tal, sino su fruto… los frutos que obtengo de esos árboles es entonces lo que más disfruto, es la razón por la que vale la pena la cosecha, y son nuevamente los momentos y las relaciones. Del árbol de la familia por ejemplo disfruto frutos como el abrazo de mi hijo, que tiene un sabor inigualable…

Otra parte importante es que el placer no sólo está en la cosecha, sino en el placer de sembrar. ¿Cómo estoy disfrutando de la siembra? Compartiendo con gente con quienes disfruto el proceso. Sembrar sólo es bastante más aburrido, me llena de satisfacción saber que tengo a mi alrededor a gente con quienes disfruto enormemente, tanto en mi familia con los grandes amores de mi vida, como en el trabajo con un gran equipo humano con el que cuento y disfruto de tantos retos.

– Me quedó la duda, por lo pregunté: Ricardo ¿Y a qué sabe ese fruto? –

… poniéndose muy filosófico: ¿A qué sabe el abrazo de un hijo? o ¿A qué sabe la bendición de tu trabajo en la vida de otras familias? Creo que cada fruto tiene su sabor, sin embargo todos tienen en común que saben a cercanía a Dios, saben a Dios y al final lo que uno espera de toda esta gran siembra es llenarse de ese sabor por la eternidad.

De Ricardo aprendí que quiero cosechar frutos que perduren.

Pueden visitar acá la página del proyecto #LoQueSiembrasCosechas y conocer más de las historias de gente como nosotros.
#LoQueSiembrasCosechas un Proyecto de Jose Tenorio Photography ®

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